Zero to One – Gerardo Hormazábal

Peter Thiel habla mucho de los monopolios. En mi opinión el monopolismo no es una cualidad binaria de las posiciones posibles de un producto o servicio en el mercado. En otras palabras, muy rara vez se es un monopolio totalmente, o se es parte de un mercado de competencia perfecta. Se puede ser más o menos exclusivo con respecto al resto del mercado.

Ahora, reinterpreto lo que dice Thiel, como que vale la pena que nuestro producto o servicio sea un monopolio, o lo más cercano a eso que se pueda.

Si bien Thiel no lo explica exactamente de esta manera, me parece interesante ver la historia del desarrollo tecnológico de la humanidad como una serie de hechos irrepetibles. El siguiente Mark Zuckerberg no va a hacer una revolución en las redes sociales. El siguiente Bill Gates no va a hacer un nuevo Microsoft. Estas cosas solo han de inventarse una vez, y una visión complementaria puede ser ver el desarrollo tecnológico de la humanidad como una serie de hechos irrepetibles de esta naturaleza.

En otras palabras, tratar de imitar a estos personajes es no haber aprendido nada de ellos. Me parece interesante la paradoja, porque al aprender de ellos, ¿no estamos entrando en competencia entre nosotros mismos?

Se menciona en el texto que los negocios felices son los que logran ser distintos, y los que les cuesta salir adelante son los que se quedan en la homogeneidad de la competencia.

Es por esto que el autor habla de la competencia y el capitalismo como antónimos. Se habla muy negativamente acerca de la competencia. Dice que es para los perdedores. Es interesante la crítica a la competencia como concepto, donde finalmente genera un efecto identificador en las personas, al igual que las cosas por las que nos esforzamos.

Con esto quiero referirme a que es muy habitual que nos definamos a nosotros mismos a partir de esas cosas. Es muy habitual abrir facebook y ver músicos con sus fotos de perfil tocando guitarra, o gente interesada en circo, viajes por el mundo, moda, etc. Mi reflexión es que así es como muchos de ellos se ven a sí mismos, y así es como les gusta que los demás los vean. Eso es lo mejor de ellos.

Sin embargo, para mí eso no es más que una ilusión, las personas somos más que solo las cosas que hacemos o las cosas por las que nos esforzamos, y de la misma forma, salir de la seguridad del perfil del ingeniero civil, del abogado, del médico, y dejar de definirnos a nosotros mismos a partir de eso es una parte filosófica que creo que es importante romper.

Thiel menciona el caso de los abogados de Stanford, que entraron a una compañía muy grande de Wall Street, donde todos los que estaban afuera querían entrar y todos los que estaban adentro querían salir. Habla de que una de las complejidades de salir estaba en eso de que implicaba dejar de autodefinirse de esa manera, como el abogado de Stanford, del CV y de tantas cosas por las que muchos se definen a sí mismos entrando en la que para mí es la misma ilusión a la que me referí en los párrafos anteriores.

De todas formas, esto no es un error. Según Thiel, pasa por nuestra necesidad humana de imitación. Así es como muchos comportamientos humanos se forman, y dan pie a una mentalidad que puede ser desventajosa para los ambientes de emprendimiento, y es una de aquellas cosas que debemos saber superar como emprendedores.

En general me gustó mucho la propuesta de Thiel, y creo que es muy aterrizada.

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